miércoles, 15 de abril de 2015

PREMIOS DARDOS 2015


Biombo histórico me ha concedido un premio Dardos 2015. Mil gracias, maestro, por confiar en mí y hacer posible este blog. Mi primer dardo es para él y su blog:



por su gran entusiasmo y dedicación a la educación.

Otros dardos podrían ser para:

Muchas gracias a todos los que leéis este blog. Para mí, está significando mucho.


domingo, 12 de abril de 2015

¿Tolerancia o respeto?


Imagen tomada de: mafaldaymiguelitoweb.jpg


La palabra tolerancia, no me gusta nada. Se me pone la piel de gallina cuando oigo decir la manida frase "No, si a mí no me importa que haya homosexuales (aquí se puede poner cualquier otra "categoría" o "etiqueta" como inmigrantes, gordos, feos...), si yo soy tolerante."

Llevo mucho tiempo leyendo sobre el tema e intentando encontrar una definición que me permitiera explicar este sentimiento y, hoy, me he encontrado con unas palabras de José A. Marina, en su libro "Aprender a vivir" que os dejo aquí, para pensar un poco.

"Respeto es el sentimiento adecuado hacia todo lo valioso. (...) Nuestro modo de vivir se basa en el reconocimiento que los demás hacen de nuestra dignidad. Eso es el respeto. Y, también, en el reconocimiento que hacemos cada uno de nuestra propia dignidad. (...) Cuando todos los recursos psicológicos fallan, cuando mi comportamiento, o mis condiciones, no permiten ninguna autoestima, surge con gran ímpetu salvador la idea de dignidad. Una idea que es independiente del comportamiento. Yo, como persona, soy intrínsecamente valioso, a pesar de mi desastrosa conducta."

viernes, 13 de marzo de 2015

Aprender a aprender

Este vídeo me ha resultado muy útil en una sesión de formación de formadores para trabajar varios aspectos del papel del docente en cualquier tipo de educación ya sea formal o informal. De igual modo, puede servir para trabajar con las familias especialmente para educar hábitos como la autonomía y valores como el esfuerzo.




El personaje (no soy capaz de definir qué es) que acompaña al niño es una maravillosa lección de cómo ser un buen maestro, por lo que le llamaré así: Maestro.
Empieza por aprovechar el momento en el niño "quiere" aprender para iniciar el proceso. Es fácil adivinar que le ha ido motivando previamente por la forma en que él trabaja el barro y las tareas que está realizando el niño.

Propone una primera meta, difícil pero alcanzable, que va desarrollando en el niño capacidades importantes como el tesón, el esfuerzo, la motivación personal, la superación... (me encanta la cara de orgullo que pone el Maestro cuando mira al niño aprendiendo y el gesto del niño cuando lo consigue). Esta primera etapa responde a un camino progresivo: si el niño del vídeo no aprende primero a hacer los cuencos, difícilmente llegará a comprender cómo se hacen los más complejos y elaborados.

El papel que adopta el Maestro es de acompañar al niño en el proceso de aprendizaje. Por ello, va realizando distintas tareas como animar, reforzar, apoyar en el desánimo, dar ejemplo (las cosas se hacen desde el corazón, con pasión)... pero nunca juzga (deja que sea el niño el que va viendo su progreso), ni se "enfada" (gasta muchísimo barro hasta que aprende), ni impone (la mayoría de los aprendizajes en la vida que sólo se pueden lograr desde el deseo personal).

Y finalmente, me parece muy importante destacar cómo va variando y entremezclando los distintos métodos de enseñanza según la situación.

Seguro que podéis sacarle muchas más lecturas, desde el lado del alumno. Ya me contaréis.



jueves, 5 de marzo de 2015

La balanza

Este vídeo que os dejo aquí, lo he utilizado en muchas ocasiones para trabajar con distintos grupos, tanto de adolescentes como de adultos, en muy diversos contextos. 
Tiene una estética extraña que provoca y sorprende, generando sensaciones muy contradictorias, por lo que facilita mucho la reflexión y el debate.

Aunque es antiguo y fue creado para  otra cosa, a mí  me ha permitido generar muchos espacios de reflexión que han ido desde plantear el valor del trabajo en equipo hasta tratar la "estupidez humana" (valores). Como no tiene voces, sólo el sonido de la plataforma al moverse y el de la música del aparato, permite hacer muchas interpretaciones de lo que ocurre en el vídeo.

Algunas cuestiones que suelo plantear son: ¿Por qué se mueven armoniosamente en la primera escena? ¿Qué plan siguen? ¿Qué buscan cuando sacan las cañas? ¿Qué lleva al primer hombre a colocarse en el lado contrario cuando suben la caja? ¿Qué pretende el segundo hombre? ¿Por qué actúa/n del modo en que lo hacen (motivaciones, valores)? ¿Qué creéis que piensan? Los resultados, ¿corresponden con el desarrollo de la película? ¿Qué consecuencias se extrae del final? ¿Con quién os identificáis? ¿Qué hubierais hecho en esa situación? Inventar otro final.

A mí me gusta mucho trabajar la lucha por el liderazgo o por el poder y cómo las motivaciones individuales pueden llevar a las personas a crear unos planes personales que pasan por encima de todo y que, en muchas ocasiones, terminan con tremendo fracaso.

Vedlo tranquilamente en dos o tres ocasiones, seguro que le podéis sacar mucho partido.



viernes, 27 de febrero de 2015

Una pequeña historia de la hija de un obrero que fue a la Universidad


Esta viñeta de Mafalda que me encontré buscando otras cosas, me ha parecido perfecta para reflejar lo que hace unos días me dijo una mamá:
-Esto que me has ensañado hoy es muy útil pero..."-, y se quedó pensativa, sin atreverse a mirarme.
- Pero ¿qué?, ¿hay algo que no te guste?- la animé a continuar. 
- Es que... yo quiero aprender a escribir bien.
- ¿Por qué?- le pregunté, conmovida por su interés. 
- Porque quiero que mi hija vaya al colegio y no se avergüence de mí.

Esta batallita de abuela cebolleta que os he contado, me ha hecho pensar mucho y recordar algunas cosas que tenía casi olvidadas y, entre ellas, aquel viejo lema: "El hijo del obrero a la universidad".

¿Os acordáis? Supongo que muchos de los que leéis estás páginas sí, ya que, también, compartimos generación y, muy probablemente, aquellas "manis".
Para los que ya sois de la ESO (sí, soy de EGB), con esta consigna pedíamos, allá por el final de los 70, principios de los 80, igualdad de oportunidades para acceder a la educación. Pedíamos que sólo se primara el mérito académico y que hubiera una política de becas que nos permitiera desarrollar todo nuestro potencial intelectual. Creíamos en el valor de la educación como medio de empoderamiento (palabra tan de moda ahora y que ya tiene una edad), de mejorar nuestra situación social, dejando de ser pobres, de abrir puertas al aire fresco.

Dejadme que os cuente la pequeña historia de una niña que tuvo el privilegio de ir a la universidad gracias, supongo que entre otras miles de situaciones azarosas que marcan las vidas de las personas, a dos circunstancias: un padre y una beca.

Yo aprendí de mi padre que ir al colegio era muy importante. Un hombre que me demostró ser muy inteligente, que me inculcó los valores más preciados que tengo, cuido y mimo cada día: la dignidad personal, la honradez, el respeto, la generosidad... Me enseñó, que, al que estudiaba el bachillerato, le llamaban Don, y que su hija, por lo menos, ¡tenía que ser Doña! Tenía que tener un futuro mejor que el suyo.

Mi padre era albañil (preciosa palabra que ha desaparecido, sustituida por un despectivo operario) y, prácticamente, analfabeto. Sabía leer y escribir pero no lo suficiente "de cuentas" para poder aspirar a ascender un peldaño en su trabajo. Le hice, con mucho esmero, las tablas de multiplicar y, juntos, aprendimos a multiplicar y a dividir, bajo la guía de mi hermana mayor, que ya era maestra. 


Fotografía tomada de: lasonrisadeloscipreses.org/breves-reflexiones/no-pasaran-pues-si-han-pasado


Una guerra injusta le impidió
 ir al colegio y le hizo adulto con sólo 10 años, teniendo que buscarse la vida e ir con su hermana pequeña a mendigar las sobras de comida de los cuarteles, en el Madrid del No pasarán, al que fue arrastrado desde un pequeño pueblo de Toledo. 
Fotografía tomada de: eltrabajonoshacelibres.blogspot.com.es/2012/11/los-ninos-del-exilio-de-la-guerra-civil.htm

Muy probablemente, ser niño de la guerra le llevó a ser republicano y comunista, fiel seguidor de Santiago Carrillo, al que votó, con mucho miedo aún en el cuerpo, (a pesar de que Jarcha nos recordaba continuamente en la radio y en la televisión que había Libertad sin ira) en aquella fiesta de las primeras elecciones democráticas y que viví cogida de su mano, aprendiendo lo que significaba la libertad y la democracia.


Foto tomada de: foto-cache.abc.es/jpg/7/7/1339693463677.jpg

Pero, además, todas estas experiencias, creo que le hicieron muy lúcido: lo importante es aprender, ir al colegio, saber, estudiar... y yo lo hice: estudié y fui a la Universidad. 

Nunca olvidaré el primer día, cuando, con un nudo en el estómago, crucé la puerta de la facultad de Filosofía de la Complutense, dispuesta, no sólo a llegar hasta el final, sino a dedicar toda mi vida a enseñar a los demás. Allí estaba la gente que sabía (luego descubres que no sabían tanto) y una enorme biblioteca llena de libros que yo quería devorar porque me abría las puertas a un nuevo mundo (os recuerdo que no había internet, ni ordenadores ni teléfonos móviles y, aún así, conseguíamos quedar para tomar las cervecitas en Huertas o Malasaña y disfrutar de la Movida madrileña).

Pude cumplir mi sueño gracias a la política de becas, porque, a pesar de que mi padre logró ascender en su trabajo, no había dinero suficiente para pagar la matrícula, los libros, el metro... Estas becas llegaron a partir del 82 y fueron impulsadas por una persona a la que debemos empezar a colocar en el lugar que se merece en la historia de este país: Felipe González. Si Adolfo Suarez hizo posible la democracia, Felipe González hizo posible el Estado de Bienestar, ese Estado de Bienestar que se nos ha ido escapando entre los dedos gracias al trabajo concienzudo de los "famosos mercados"  (me encantaría conocer a esos "señores" algún día) y a sus acólitos extendidos por todo el mundo.



Foto tomada de: psoepozoblanco.blogspot.com.es/2012/10/30-anos-del-82.htm

Fijaros en el cartel electoral de las elecciones del 82: EL CAMBIO. La ilusión de un cambio, la mirada de Felipe, perdida en el futuro que viene.


Hoy, taitatantos años después (haced vosotros la cuenta, que yo me siento muy mayor cada vez que la hago) el futuro es presente y me pregunto, a lo largo de todo este camino, ¿qué hemos hecho con aquella educación que tanto deseábamos y que tanto iba a significar? 

Para empezar, no sé cuántas reformas educativas sin sentido, ni medios, ni expertos y, por supuesto, sin contar con las personas que están en las aulas, dejando en manos de las Comunidades Autónomas unas competencias educativas, junto con sus partidas presupuestarias, que han generado que la geografía, la historia, la lengua... de este país tenga 17 interpretaciones diferentes y que no sea lo mismo estudiar en Madrid que en Sevilla o en Salamanca porque en cada una de estas ciudades hay condiciones diferentes para acceder a la universidad, a las becas, a las diversas opciones educativas.

Y podemos seguir con un sistema educativo que no se corresponde con las necesidades formativas de nuestro mercado laboral: ¡Venga ingenieros! ¡Venga arquitectos! Pero ¿cuántos albañiles, fontaneros, electricistas... formamos? Si algo aprendí de mi padre es que para construir una casa sólo hace falta un arquitecto pero unos cuantos albañiles¿Por qué la formación profesional de verdad no existe? ¿Quizás sea porque una buena formación profesional implica mucho dinero y unos empresarios dispuestos a invertir en formación y en el futuro de sus trabajadores?

Si me voy al siguiente escalón, nos encontramos con un sistema de formación del profesorado y de acceso a la función pública que se encuentra en el polo opuesto de la realidad del aula y que ni mucho menos elige a los mejores para confiarles lo más preciado de la sociedad: los pequeños.

Además, a los verdaderos artífices del milagro, los profesores, les hemos despojado de su autoridad, y pagamos el esfuerzo que realizan cada día con menos sueldo, exigiéndoles más y envidiando sus vacaciones. Les movemos constantemente de centro para que no prospere ningún proyecto educativo coherente y les quitamos más horas de clase en favor de un bilingüismo sin pies ni cabeza.

Y para colmo, en estos días, me encuentro con que se han malgastado millones de euros en una campaña institucional cuyo único objetivo es decirnos el plazo de matriculación de los niños en el cole y, claro, de paso, vendernos la cantidad de colegios públicos y concertados (que todavía no entiendo porqué siguen existiendo) tenemos en nuestra Comunidad y con cuántos profesores nativos en inglés contamos (supongo que habrán aprobado las oposiciones igual que todos los demás). ¡Cómo "mola" estar en periodo electoral!


Foto tomada de: citashacker.blogspot.com.es/2012/09/cita-de-enrique-tierno-galvan.html

Y mientras estaba haciendo este repaso a las desgracias del sistema educativo, me entero que los peques tendrán que volver a sufrir el martirio de aquel catecismo (que me imponía mucho porque en la portada estaba el Pantocrator de Taüll) lleno de preguntas que estábamos obligados a aprender de memoria: "¿Por qué soy cristiano? Por gracia de Dios y obra del Bautismo"(pongo las comillas porque lo recuerdo textual, pero leerlo con su musiquilla correspondiente). ¿Por qué la autoridad eclesiástica de este país nuestro no escucha a su Jefe antes de diseñar un plan de estudios que, vete tú a saber porqué, tienen que hacer ellos?



Foto tomada de: adiotierraviva.blogspot.com.es/2015/01/frase-del-papa-francisco.html

¿Creéis que esta sociedad, que hemos ido construyendo entre todos, le confiere a la educación el valor que realmente tiene? ¿Creéis que tiene sentido decir "niño estudia para que el día de mañana seas un hombre o mujer de provecho"?

No sé si tiene sentido o no, pero a mí, escuchar de una persona que, prácticamente no tiene nada para comer, "Quiero aprender a escribir", me hizo recobrar la fe y darle las gracias a mi padre y a tantos padres y madres que, trabajando muy duro todos los días de su vida, le dejan a sus hijos el mejor de los legados: UNA EDUCACIÓN.

Ayudemos a esos magníficos profes que cada día van al cole con la ilusión puesta, a pesar de todas las dificultades que encuentran, y hagamos entre todos que ese legado recobre su valor: apostemos por lo que realmente merece la pena. 

viernes, 20 de febrero de 2015

"Malena, una vida hervida"



"Dejé de comer a los quince años, ¿sabe usted? A los quince años empecé a alimentarme, a ingerir lo estrictamente necesario para ir tirando, verdura hervida, carne hervida, pescado hervido, vida hervida... Y todo por amor, que ya es triste, lo imbéciles que podemos llegar a ser las mujeres..."

Así plantea su vida Malena, una mujer que pasa su vida sometida a los tormentos de vivir en una constante dieta porque...

"Una botella de color miel, que apenas quince minutos antes había contenido un litro de cerveza Mahou, daba vueltas y vueltas sobre el piso de cemento, sin rozar siquiera los pies de la veintena de adolescentes bronceados que, sentados en el suelo, formando un corro, la miraban sin pestañear, en sus rostros cierta juvenil ansiedad. Allí, un poco apartada porque le daba vergüenza cruzar las piernas a lo indio, igual que los demás, estaba también ella, Malena, quince años recién cumplidos, ciento setenta y tres centímetros de altura, ochenta y dos kilos de peso, una auténtica vaca. Llevaba un traje suelto de algodón amarillo, con un bordado diminuto en el delantero y un canesú muy marcado, que sus amigas encontraban gracioso porque parecía un modelo pre-mamá. Era un modelo pre-mamá, el último recurso, aunque ella se habría dejado ahorcar antes que confesarlo. No conocía tortura más atroz que salir de compras, ni milagro más auténtico que una falda de su talla, y tan sólo un par de semanas antes, su madre, una mujer muy hermosa, se había echado a llorar al contemplarla desnuda en el ambiente más hostil -un diminuto probador de El Corte Inglés- mientras ella se embutía a presión en un bañador negro, con aros en el pecho y refuerzos en las caderas, que finalmente habían encontrado en el último rincón de la planta de señoras, ¡PROMOCIÓN ESPECIAL!, TURISMO PARA LA TERCERA EDAD, ANIMESE, MUJER. LA VIDA EMPIEZA AHORA (...) (la botella) Se detuvo una vez más a sus pies, y el corazón le dio un vuelco, porque le tocaba, esta vez le tenía que tocar, no había discusión posible. Las reglas del juego prohibían repetir beso, y Andrés ya había besado a las otras siete chicas de la pandilla (...), así que ahora le tocada a ella, sólo quedaba ella, y sin embargo, y sin ningún titubeo, él eligió a Silvia por segunda vez. Alguien protestó, es que ya no queda ninguna más, explicó él, claro, es verdad, los demás le dieron la razón y ella no se atrevió a decir nada, porque nadie la miraba, nadie la mencionaba, nadie parecía darse cuenta de que aún quedaba ella, intacta, sola, muda"...

Este suceso en la vida de Malena es el que desencadena "Una vida hervida", un estupendo cuento de Almudena Grandes que nos describe cómo viven muchas mujeres que no caben en la talla 38. El cuento va avanzando y retrocediendo en su historia personal, hasta que llegamos a un genial e irónico desenlace que nos hace darnos cuenta de las paradojas que tiene la vida. Os animo a leerlo, junto con los otros seis cuentos que forman parte del libro "Modelos de mujer" en los que nos va retratando otras tantas mujeres valientes y con una gran voluntad que las lleva a cambiar los designios de su destino.

Este párrafo que os he puesto aquí y otros (el cuento entero es muy largo) que podéis entresacar del relato os pueden servir para provocar debate y reflexión y trabajar varios temas con los chicos y chicas: la imagen personal, la consecuencia de los hábitos alimentarios en la salud (física, emocional y social), la influencia de las opiniones ajenas y los prejuicios sociales, las diferencias entre sexos... Da mucho juego para hacer reflexionar a los jóvenes, para ir creando poco a poco un pensamiento crítico en ellos.