sábado, 28 de mayo de 2016

Pensamientos Koalas II: El paradigma





Hoy os presento el PARADIGGGMA koala:

Después de mucho ixpirimentar (el Ornitorrinco dice que hay que utilizar el método cintifico para comprobar las cosas, aunque yo pienso que es una tontería porque las cosas son y ya) he llegado a la conclusión de que no  hay nada mejor que dormir (algunos le llaman a esto miditar); si estás tristes, te duermes un rato (si es largo, mejor) y cuando te levantas, ya se ha pasado; si estás enfadado, pasa lo mismo; si estás malito una cucharadita de bálsamo de fielabras y a dormir.... si estás alegre: no hay como una siesta para celebrarlo.
Recordadlo, amigos, y veréis como mejora vuestra vida.

El Koalita.

Nota del Elefantito: La cursiva son palabras originales en Koala 

lunes, 16 de mayo de 2016

Mi pueblo






Entre estas dos imágenes ha pasado mucho tiempo, prácticamente, una vida entera, una me ha acompañado desde el lugar de honor que mi madre le dedicó en casa desde aquel día lejano de Un recuerdo mi infancia; la otra representa la ilusión cumplida de tener un pueblo.

Yo soy de Madrid, pero como Madrid es muy grande, uno es del barrio en el que ha nacido y se ha criado, así que soy de Carabanchel, con la cabeza alta y el orgullo del barrio obrero. Pero yo quería un lugar mío, una tierra con la que sintiera unos lazos de pertenencia y apego que no sentía con mi Madrid del alma, un lugar del que presumir, como hacia mi hermana, que sí vivió la infancia del pueblo, del abuelo al que no conocí.

Muchos lugares han generado, durante estos años, vínculos imborrables que han llenado mi vida de momentos felices, de buena y hermosa gente, de emociones únicas. La Sevilla que me acoge y adopta, dándome lo más grande que llevo en mi corazón; esa Roma a la que volvería siempre; ese Mediterráneo, con Mojácar y Cadaqués, con su luz y su fuerza. Pero sin saberlo, añoraba un pueblo.

La Mancha estaba cerca, así que busqué el pueblo de mi padre, su entorno, sus viñas, su casa: fue muy emotivo y un homenaje a ese gran hombre que me hizo con toda la dignidad y el orgullo de ser su hija. Pero faltaba algo.

En mi imaginario infantil había un pueblo, una romería, unos sabores, unos "palabros" que salían sin querer, despertando la sonrisa en los que me rodean y me quieren, con un "ya salió la manchega".

Muchos nombres (Villanueva de Córdoba, Torrecampo, Pozoblanco, Almadén, Alamillo, San Benito, Los Pedroches, la Sierra de la Alcudía...) que sonaban en mi mente. me hablaban de una tierra frontera entre Andalucía y la Mancha, con el río Guadalmez dibujando la raya, en las estribaciones de Sierra Morena, valles de frío y calor inmisericorde, de gentes "recias", inmigrantes por hambre, que volvían una y otra vez, aferradas a aquel lugar.






Me hacia ilusión volver al pueblo, sentir la tierra de unos antepasados que no conocí y de una familia con la que sólo me unía los lazos de los recuerdos infantiles. Así que un primaveral Puente de Mayo (no hay mejor momento para ir) pusimos rumbo hacia allí. Casi llegando, nos perdimos (por hacer caso al navegador) y paramos para dar la vuelta al coche, en medio del "Serengeti" manchego: enormes praderas a mi alrededor me dijeron que iba a merecer la pena, que aquello era mi tierra. Así fue.







Las calles de Villanueva de Córdoba, de allí era mi abuela, me hicieron sentir cómoda, como cuando te encuentras con una vieja amiga a la que hace mucho que no ves. Me hacía gracia ver el apellido en las tiendas, oír el habla lejano en mi memoria, ese acento distinto que mezcla el andaluz, el manchego y el extremeño. 




Y de repente, en medio de las Cruces de Mayo, de la Feria de Torrecampo, descubres que todo eso que te gusta y que creías descubierto hace poco, formaba parte de ti, estaba en tu interior. 





Allí estaba la fuerza de la vida en las encinas centenarias, duras, retorcidas, maltratadas por el paso del tiempo, pero siempre orgullosas, alzando sus ramas y fundiéndose con el cielo azul profundo. 




 Allí estaba el esplendor de la primavera recién llegada para vestir los campos de color y del canto de no sé cuantos pájaros diferentes capaces de hacer algo sólido del aire que te rodea.

Allí estaba el santuario, aquel que se construyó en el siglo XV para dar cobijo a la Chiquitita, esa Virgen empeñada en permanecer allí, entre encinas y jaras, a pesar de los intentos del pastor por llevarla al pueblo...



 Aquella Virgen que retiene los recuerdos de una lucha fratricida para recordarnos a todos que no puede ser más.


 Y la alegría de las gentes respirando primavera, cantando a su Virgen con lágrimas en los ojos y el corazón encogido, dando gracias por un año más. Que saca a su Virgen para que contemple su tierra, entre vaivenes de portadores inexpertos, gritos de ¡Viva la Virgen de Veredas!, Salves sentidas y el suspiro de alivio del capataz cuando consiguió depositarla, sana y salva, en su templo.



Y... ¡A ocuparse de las necesidades humanas! A bailar sevillanas (y yo sin mi traje de flamenca), entre copa de vino y rebujito; entre jamón y queso manchego, que para algo somos tierra frontera entre la Mancha y Andalucía y cogemos lo mejor de los dos sitios; ¡la morcilla de mi pueblo! 

Allí estaba la curiosidad de antaño por alguien a quién no conoces "y tú, ¿de quién eres?", la calle empinada por donde bajaban los cerdos, la casa de mi abuela, el abrazo entrañable de aquellos a los que querías en el recuerdo y que te dice que no te equivocaste al hacerlo...

Allí estaban los hilos que te hacen sentir que esa es tu tierra, tu origen, tu fuerza... Mi Pueblo.


 ¡Sólo faltaron las migas! ¡Cómo os eché de menos!


jueves, 12 de mayo de 2016

Un libro de ciencia para los que somos de letras






Soy de LETRAS, así, con mayúsculas, y me he divertido con este libro. Es un curioso recorrido por los hitos más importantes de la ciencia con sus nombres propios (Galileo, Kepler,  Plank, Einstein...) sin olvidar la filosofía, el budismo, el zen... y su significado posterior, tanto en la vida diaria como en el pensamiento, para llegar a... ¿dónde? A la locura imaginativa y revolucionaria de la física cuántica donde nada es lo que parece y todo está "formado por minúsculos hilos de energía que, según su vibración, generarían las distintas partículas y múltiples fuerzas" (Teoría de cuerdas, p. 227).

Sonia Fernández-Vidal, Doctora en óptica e información cuántica por la Universidad de Barcelona invita a desayunar a su amigo, el periodista Francesc Millares, hombre también de letras como yo y al que agradezco sus benditas preguntas y perplejidades.

Estos encuentros se convierten en experiencias únicas e irrepetibles donde, a través de  la magia (o realidad) de los viajes en el tiempo, hadas misteriosas y gatos que son-no son. nos sitúan en el centro del huracán que ha supuesto el mundo cuántico: no sólo vivimos en una sociedad líquida, sino que la ciencia "eso tan sagrado e incuestionable" esta en completa ebullición ante las nuevas evidencias de partículas desconocidas que van apareciendo, de nuevas dimensiones, de cosas que son-no son a la vez, de la importancia del observador... "Hace ya más de cien años desde el inicio de la revolución cuántica. Sin embargo, esta extraordinaria teoría sigue siendo una gran desconocida. Quizá porque los fenómenos que nos describe están tan alejados de nuestra experiencia ordinaria (...) Y, así como ahora no dudamos de que la Tierra es redonda, llegará un día en que el mundo cuántico nos parecerá algo normal..." (p. 233)

Quitaros los prejuicios de encima (ya lo dijo Einstein "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio") y dejaros invitar a este "Desayuno con partículas": es fascinante.


viernes, 22 de abril de 2016

Pensamientos Koala: la realidad vista de otra manera (I)




Foto tomada de: http://www.risasinmas.com

El Koalita ha decidido que todos los días a las siete (si el tiempo no lo impide) va a pensar un poco (pero sólo un poco, ¿eh?, que es muy cansado) y va a guardar en su cajita sus pensamientos más importantes por si algún día es un "filofoso" famoso. Estos son los primeros:


¿Por qué a las mus (vacas, en idioma Koala) nunca las terminan de pintar?

¿Por qué el tiempo se estira en clase del Ornitorrinco y se encoge en  la paya?

¿Por qué no llueve sólo por las noches y así su amigo El Camello no se pone triste?

Si te acuestas al revés,  poniendo la cabeza donde los pies, en la cama, ¿se sueña al revés?


- Ufff!!!!! Estoy agotado- declaró el Koala, tras terminar este larguiiiiisimo artículo-. ¡Hasta pronto!



Si quieres saber más sobre el Mundo Koala y sus amigos, pincha aquí

sábado, 20 de febrero de 2016

Los besos en el pan (Un libro de vez en cuando)

Tomada de; Amazon

Hoy traigo aquí la última novela de Almudena Grandes, "Los besos en el pan", regalo de cumpleaños de esos amigos que son más que amigos y acompañan tu vida llenándola de buenos momentos.

Es una historia coral que se desarrolla en un barrio de Madrid que puede ser cualquiera, aunque está situado en el centro, en la que la única protagonista es la crisis que planea por encima de todos y cómo nos ha afectado a nosotros, a todos aquellos que no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que no somos corruptos y que somos las únicas víctimas de la inmoralidad y la deshumanización del mundo.

Así contado puede resultar agobiante y poco atractivo, pero Almudena Grandes ha conseguido con una narración muy ágil, entrando y saliendo de las vidas de los distintos personajes, retratando sus historias y caracteres, más el añadido de unos toques de ironía, crear una obra muy interesante.

Me gustan especialmente las historias de Amalia, la peluquera con su ternura vallecana, el abuelo que cuida a su mujer enferma con sus contradicciones ideológicas, el arquitecto y su novia y la historia del bar. ¡Ah! y la abuela y el nieto: ¡son geniales! 

Si os enseñaros de pequeños, como a mí, a darle besos al pan cuando se caía, seguramente os gustará: ¡qué la disfrutéis!

sábado, 13 de febrero de 2016

Un vídeo precioso: "La flor más grande del mundo"



He encontrado un corto de animación de 10 minutos que, en tan poco tiempo, no puede encerrar más sabiduría. La historia está escrita por el gran José Saramago, la música compuesta por Emilio Aragón y fue dirigido por Juan Pablo Etchevery. Se estrenó en el 2007 y fue nominado a los premios Goya.
La historia es muy sencilla: en medio de una sociedad, marcada por el consumismo y el lujo (esa urbanización de chalets adosados en medio de la nada, ese folleto que el padre repasa una y otra vez), un niño emprende la aventura de salvar una flor, hasta que la convierte en la más grande y bella del mundo.

En este poema, que corresponde al libro, se encierra toda la trama:
Foto tomada de: cultura.elpais.com

"Baja el niño la montaña,
atraviesa el mundo todo,

llega al gran río Nilo,

en el hueco de las manos recoge
cuanta agua le cabía.
Vuelve a atravesar el mundo
por la pendiente se arrastra,
tres gotas que llegaron,
se las bebió la flor sedienta.
Veinte veces de aquí allí,
cien mil viajes a la Luna,
la sangre en los pies descalzos,
pero la flor erguida
ya daba perfume al aire,
y como si fuese un roble
Ponía sombra en el suelo".
(Tomado de la revista Imaginaria).


El vídeo. además de disfrutarlo como el hermoso cuento que es, tiene dos planos diferentes según lo trabajemos directamente con los niños o con las familias.

En el primer caso, podemos abordar los valores como el esfuerzo, la constancia y una actitud de superación que pone en marcha un proyecto personal, aunque no cuenta con ningún medio y en las circunstancias más adversas: está solo y en medio de un desierto. Es poner de relieve el crecimiento personal a través de la motivación del logro en medio de una sociedad en la que todo se consigue rápidamente y sin esfuerzo.

También podemos trabajar el respeto, el respeto por lo pequeño que, dándole el valor de la dignidad, se puede convertir en lo más hermoso y valioso; y, por supuesto, por el entorno que nos rodea: ese destrozo del bosque para construir una urbanización de lujo.

Con las familias, además de lo tratado anteriormente, plantearía la pregunta que Saramago hace al final:

 "Y si las historias para niños fueran lectura obligada para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que desde hace tanto tiempo venimos enseñando?”

Saramago nos plantea el pilar de la educación de los más pequeños: SOMOS UN MODELO para ellos. ¿Cómo queremos que nuestros hijos o alumnos se esfuercen y sean perseverantes si nosotros no lo somos, si no les dejamos que se enfrenten a su vida, que consigan lo que desean por ellos mismos? Compensar con la protección excesiva, proporcionando todo lo desean, significa hacerles un flaco favor. Parece muy simbólico cuando el padre coge el arbolito sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos: la muerte de la flor, ¿quizás estamos enseñando algo así como toma lo que quieras, porque "tú lo vales"?

Por último señalar dos momentos que me parecen muy interesantes: al principio cuando Saramago plantea cómo hablar a los niños y la escena en la que los padres no prestan ninguna atención al niño que quiere enseñarles, todo emocionado, su escarabajo (por cierto, ¡genial personaje!)
Os dejo el vídeo, disfrutarlo!