domingo, 25 de agosto de 2019
jueves, 8 de agosto de 2019
sábado, 4 de mayo de 2019
¡Qué bonito es el románico!
Un momento, amigos. Antes de poneros a
leer tenéis que apretar el triangulito.
-Se llama play, Koala
Pues eso, el triangulito
-Que cabezón eres Koala
Le dais al triangulito y, cuando empiecen los
señores a cantar, pues eso, os ponéis a leer, ¿vale?
Y no os preocupéis si la música se os pone en
el estómago. Es normal, a nosotros también nos pasa.
Llegan todas las notas corriendo y se te meten
en la barriguita, así, como blanditas.
Es como el algodón de azúcar pero no pringa. Se
te ponen en la barriga y, de repente, no os lo vais a creer, pero empiezas a
flotar
Los koalas, como pesamos menos pues sólo somos hueso y
pellejo, somos los primeros en despegar, pero al final, cuando hay suficientes
notas en la iglesia, hasta el Elefantito y el Rinoceronte tiran para arriba.
No veáis que grassioso es eso.
Es como si fueras en avión pero sin avión. Como
si estuvieras tumbadito encima de ellas, que se ponen muy juntitas y se agarran
de los rabitos para que no se escape ninguna, como una vez nos pasó con Bach.
Ñam Ñam, nuestro leoncito, como todavía es un
poco bebé y no le había pasado nunca esto, se puso un poco nervioso al
principio, pero todo se arregló cuando el Rinoceronte le dijo
-Tu haz como si corrieras por el Serenguetti
Y cuando lo hizo vio que aquello era muy
divertido, y se puso a hacer carreras por el techo, y en una de esas, como
estaba muy oscuro, casi se dio con las imaginaciones del Elefantito.
-En el claustro
Sí, en el patio del monasterio donde viven esos
señores que cantan...
-Los monjes
Sí, esos mismos.
Van todo de negro y dan un poco de susto, pero
cuando cantan es fantástico, pues vas flotando.
El Elefantito abre las orejas como si fuera Dumbo y le gusta planear muy despacito mientras piensa en el románico, y como
le gusta tanto, se ven las esculturas en medio de lo oscuro, flotando también.
-Ay - dijo el Leoncito al chocarse con una de
ellas.
-¡Qué bruto eres! ¡Me la has torcido!
Y tuvo que imaginarla de nuevo para ponerla
recta.
Eran unos señores que andaban, como peregrinos.
-Qué bonito es el románico - decía entonces.
-Es un poco serio, Elefantito.
-Antes tenía colores.
-Y ¿por qué los han borrado?
-Son muy antiguas, koalas.
Y de repente pasó a toda velocidad el Rinoceronte.
-Hola, amigos.
Y la imaginación románica se deshizo en muchos
cachitos.
-¡Ya me la habéis vuelto a romper, con lo que
cuesta hacerla entera!
-¿Son otros animales imaginarios?
-Sí, pero del románico.
-Son muy feos.
-Y dan chusto -dijo el Otro Koala.
Pues aunque le guste tanto al Elefantito, el
románico siempre da un poco de chusto
-Son como nuestros monstruos del armario.
-Si, Koala, ellos también pintaban sus monstruos
del armario - dijo muy serio, como si estuviera diciendo algo muy importante -
. Todo el mundo los tiene y...
Pero al Elefantito no le dio tiempo a terminar
pues los señores que cantaban...
-¡¡¡¡¡los monjeeeeeeees!!!!!
Los monjeeees se callaron de repente y las notas
que nos sujetaban empezaron a desaparecer y nosotrooooos a caeeeeeer...
¡Plof !
Vaya coscorrón nos dimos todos.
-¡Ay!
-¡Ay!
-¡Ay!
Nos quedamos hechos un montoncito junto a
nuestros papis mientras los señ...
-¡¡¡¡Los monjes!!!!
Los monjes se marchaban a dormir después de
cantar y la gente ya se levantaba de los bancos sin darse cuenta que, arriba,
junto al techo, toda la iglesia estaba llena de imágenes románicas flotando.
-Miradlas. Parecen mariposas - dijo el Elefantito que las miraba emocionado.
Vicente Camarasa y Amparo Gómez-Rey
En Silos a 3 de mayo de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
Pensamientos Koalas IV: El cambio de hora
¡Hola!

Estoy muy preocupado... ¡tanta hora que nos dan y nos quitan!!!! Yo creo que cada vez que hacen un cambio de hora, se van quedando minutos... ¿No os pasa que los días os cunden menos? El Otro Koala y yo lo tenemos muy hablado... Alguien debe tener una cajita llena de minutos que nos van quitando...
domingo, 9 de diciembre de 2018
Buscando mi sueño...
| Foto tomada de: |
Una gran amiga me recomendó hace poco la lectura de este libro. "Aunque sea de autoayuda que sé que no te gustan, éste te va a encantar"... Como venía de su mano y no hay nada que nos guste más que compartir reflexiones y discutir apasionadamente, me puse manos a la obra aunque llena de recelos.
Me costó un poco el planteamiento de la historia con el accidente de la expedición de David y su amigo al Everest, pero a las 20 páginas ya estaba completamente atrapada por la historia y por el discurso de Joshua, un gran Maestro, que coge a David de la mano y le va llevando por un recorrido doloroso de perdón, compasión y aceptación que sólo conduce a un renacer, a iniciar un nuevo camino de crecimiento y desarrollo personal para "llegar a ser la mejor persona que se puede ser".
Cuando terminé de leerlo, llamé a mi amiga y le pregunté: ¿por qué lo calificas de autoayuda? A mí me ha parecido que es mucho más... La respuesta de mi amiga fue sencilla: "porque si no no lo ibas a encontrar en la librería..."
No es un libro al uso: su contenido es mucho más profundo y enriquecedor que, como cualquier libro, sirve para disfrutar, pensar, compartir y aprender a mirar las cosas desde otra perspectiva.
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| Foto tomada de: https://www.elcorreo.com |
Está muy trabajado y se nota, que detrás de sus páginas hay mucha reflexión para llegar a hilar, de manera tan amena, los principios de las religiones más ancestrales, la filosofía más clásica, varias teorías psicológicas y nuevas perspectivas humanistas... Es un libro para mirarse por dentro, plantearse algunas cuestiones fundamentales como ¿Cuál es mi sueño? ¿Qué me hace levantarme cada mañana y vivir? ¿Qué es lo que me importa realmente? ¿Vivo con algo de coherencia?
Yo cambiaría su lugar en las librerías y lo pondría en lugar especial, en el centro, sin categoría, en el sitio donde las personas que quieren ser más personas puedan encontrarlo.
domingo, 11 de febrero de 2018
Las palabras... ¿son las que maltratan a las mujeres?
Me siento muy indignada con la utilización tan absurda que se está haciendo del lenguaje femenino y masculino. Ser jueza, portavoza, perdiza... y convertir un escrito en algo ilegible con tantos los/las y @ mágicas que solucionan el problema, no me hace sentirme más incluida en la vida social ni siento que con ello se este defendiendo mis derechos como mujer y, mucho menos, como PERSONA.
Estoy segura que todas estas personas que están haciendo un mal uso de una lengua tan hermosa como el castellano, siguen aplicando la palabra "coñazo" a todo lo que es aburrido y "es cojonudo" a todo lo que es estupendo. Me apuesto un café.
Las palabras son muy importantes, pero sólo con palabras no cambiamos las conductas irrespetuosas, el mal trato o la desigualdad de género. Esto sólo se cura cuidando el pensamiento (dijo Gandhi) para actuar de otra manera. Actuar desde el respeto, un respeto que considere a todas las mujeres, los hombres y a toda la diversidad, como seres humanos, como personas con dignidad y derechos. Si pensamos de esta manera, las palabras adecuadas saldrán solas. El castellano tiene más de 30.000 términos y sólo utilizamos unos 2.000, ¿entre tantas palabras no encontraremos la adecuada, aquella que no haga daño a la otra persona? Si, además somos empáticos (pero de verdad, no sólo utilizando la falsa empatía, tan de moda) y asertivos, será mucho más fácil defender los derechos de todas las personas sin destrozar la gramática.
Es claro que el lenguaje está vivo, evoluciona y que tienen que aparecer términos nuevos que se van incluyendo en el diccionario, pero las normas gramaticales deben existir porque el lenguaje es un acuerdo al que llegamos los humanos para entendernos y, si no hay normas, no podremos entendernos.
A lo mejor, lo VERDADERAMENTE IMPORTANTE son las normas de comportamiento de los unos con los otros y no las normas gramaticales, los actos y no las palabras.
domingo, 8 de octubre de 2017
De compras...
El viernes estuve de compras y mi objetivo era, simplemente, comprar un pantalón. Pero la compra se convirtió en la vieja y continua tortura de las tallas... Si la tienda no tiene dependiente, tengo que coger ¡hasta tres tallas! para acertar con lo que me vale. Si tiene amable persona, te pregunta ¿qué talla usas? Mi respuesta siempre es la misma: No tengo ni idea... depende de la ropa, unas veces una, otras, otra... Pero, esta vez, esta "movilidad" de las tallas me vino muy bien: adelgace una talla en una hora. ¡Vaya!-me dije- ¡no hay nada como ir de compras para adelgazar!
Lo más divertido fue cuando llegué a casa y les quité las etiquetas a los pantalones. Según lo hacía, me dio por comprobar la diferencia entre una talla y otra... Por supuesto... ¡No había ninguna! ¡Son exactamente iguales! Entonces... ¿Por qué un pantalón es la talla 44 y otro la 42? ¿No se iban a poner de acuerdo todos los empresarios de la moda para que la ropa tuviera el mismo tallaje? Por lo que veo seguimos igual. Las tallas siguen siendo una tremenda estupidez! Pero... ¡qué daño siguen haciendo!
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