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sábado, 4 de mayo de 2019

¡Qué bonito es el románico!




Un momento, amigos. Antes de poneros a leer tenéis que apretar el triangulito. 
-Se llama play, Koala 

Pues eso, el triangulito 
-Que cabezón eres Koala
Le dais al triangulito y, cuando empiecen los señores a cantar, pues eso, os ponéis a leer, ¿vale? 
Y no os preocupéis si la música se os pone en el estómago. Es normal, a nosotros también nos pasa. 
Llegan todas las notas corriendo y se te meten en la barriguita, así, como blanditas. 
Es como el algodón de azúcar pero no pringa. Se te ponen en la barriga y, de repente, no os lo vais a creer, pero empiezas a flotar 
Los koalas, como pesamos menos pues sólo somos hueso y pellejo, somos los primeros en despegar, pero al final, cuando hay suficientes notas en la iglesia, hasta el Elefantito y el Rinoceronte tiran para arriba. 
No veáis que grassioso es eso. 
Es como si fueras en avión pero sin avión. Como si estuvieras tumbadito encima de ellas, que se ponen muy juntitas y se agarran de los rabitos para que no se escape ninguna, como una vez nos pasó con Bach
Ñam Ñam, nuestro leoncito, como todavía es un poco bebé y no le había pasado nunca esto, se puso un poco nervioso al principio, pero todo se arregló cuando el Rinoceronte le dijo
-Tu haz como si corrieras por el Serenguetti
Y cuando lo hizo vio que aquello era muy divertido, y se puso a hacer carreras por el techo, y en una de esas, como estaba muy oscuro, casi se dio con las imaginaciones del Elefantito.
Era un relieve románico que está en el patio.

-En el claustro
Sí, en el patio del monasterio donde viven esos señores que cantan... 
-Los monjes
Sí, esos mismos. 
Van todo de negro y dan un poco de susto, pero cuando cantan es fantástico, pues vas flotando. 
El Elefantito abre las orejas como si fuera Dumbo y le gusta planear muy despacito mientras piensa en el románico, y como le gusta tanto, se ven las esculturas en medio de lo oscuro, flotando también. 
-Ay - dijo el Leoncito al chocarse con una de ellas.
-¡Qué bruto eres! ¡Me la has torcido! 
Y tuvo que imaginarla de nuevo para ponerla recta.
Eran unos señores que andaban, como peregrinos.
Y al lado suyo otros que discutían sobre cosas muy difíciles y tenían las caras muy serias y los pies como de puntillas.

-Qué bonito es el románico - decía entonces. 
-Es un poco serio, Elefantito.
-Antes tenía colores.
-Y ¿por qué los han borrado?
-Son muy antiguas, koalas.
Y de repente pasó a toda velocidad el Rinoceronte.
-Hola, amigos.
Y la imaginación románica se deshizo en muchos cachitos. 
-¡Ya me la habéis vuelto a romper, con lo que cuesta hacerla entera! 
Pero no lo pudo evitar. Al Elefantito le gusta tanto el románico que volvió a imaginarse otra escena llena de animales aún más raros que nosotros. 

-¿Son otros animales imaginarios? 
-Sí, pero del románico.
-Son muy feos.
-Y dan chusto -dijo el Otro Koala.
Pues aunque le guste tanto al Elefantito, el románico siempre da un poco de chusto
-Son como nuestros monstruos del armario. 
-Si, Koala, ellos también pintaban sus monstruos del armario - dijo muy serio, como si estuviera diciendo algo muy importante - . Todo el mundo los tiene y... 
Pero al Elefantito no le dio tiempo a terminar pues los señores que cantaban... 
-¡¡¡¡¡los monjeeeeeeees!!!!! 
Los monjeeees se callaron de repente y las notas que nos sujetaban empezaron a desaparecer y nosotrooooos a caeeeeeer...
¡Plof !
Vaya coscorrón nos dimos todos. 
-¡Ay!
-¡Ay!
-¡Ay!
Nos quedamos hechos un montoncito junto a nuestros papis mientras los señ... 
-¡¡¡¡Los monjes!!!! 
Los monjes se marchaban a dormir después de cantar y la gente ya se levantaba de los bancos sin darse cuenta que, arriba, junto al techo, toda la iglesia estaba llena de imágenes románicas flotando. 
-Miradlas. Parecen mariposas - dijo el Elefantito que las miraba emocionado.

Vicente Camarasa y Amparo Gómez-Rey

En Silos a 3 de mayo de 2019

sábado, 9 de septiembre de 2017

Carta a los roba-cuernos de rinoceronte

Imagen tomada de aquí

-¿Qué llevas en el cuerno, Rinoceronte?-preguntó la Gaselita-.¡Déjame ver!
-¡Nooooo! No llevo nada… ¡Nada! ¡Quita!
-Sí, te has puesto algo. ¿Para qué?
-¡Anda! ¡Si es mi calcetín!-dijo la Jirafita. – Y yo… ¡buscándolo!- de un tirón se lo quitó y salió corriendo para que no se enfadara el Rinoceronte, que, aterrado se escondió debajo de la cama.
-¿Por qué llevas un calcetín de la Jirafita en el cuerno? – volvió a preguntarle la Gaselita.-¿Qué te pasa, que estás tan raro?
-Es que… es que… ¡No quiero que se me vea el cuerno!- dijo entre lágrimas-. No quiero que los chinos del barrio me lo quiten! - ¡Achissss! ¡Encima hay pelusas!...
- Pero… ¿Por qué crees que los chinos te van a quitar el cuerno? – insistió la Gaselita toda intrigada y preocupada por su amigo, que pocas veces lloraba.
-Mejor salir y contar qué pasar- le pidió el Camello que se había acercado para ver qué pasaba.
- Rino… Rino…- le llamó la Gaselita, intentando consolarle-. Es mejor que salgas y así podremos  ayudarte…
Poco a poco fue saliendo de debajo de la cama, muy despacio y sin parar de llorar.
-Venga, amigo. Tu contar. ¿Por qué creer que quitar cuerno?
-¡Lo he leído en internet! En poco tiempo ya no van a quedar Rinocerontes! ¡Los matan para quitarles el cuerno!
-¿Eso es verdad?
-Síiiiii,- dijo llorando desconsolado- ¡Lo pone internet!
-Pero todo lo que pone internet sabes que no siempre es verdad… - le recordó la Gaselita
-¡Qué sí! ¡Qué es una invistigación de unos señores muy serios e importantes!!!!
-Pero…
-¡Mira aquí! Verás de lo que hablo- y entre sollozos, el Rinoceronte le fue enseñando las noticias que había visto sobre la desaparición de los rinocerontes.
-¿Ves como es verdad? ¡Y encima ayer vi en el parque un chino resfriado! Y el señor Google dice que lo usan como medicina para los resfriados… ¡Ay, qué chusto!!!!!
- Pero, Rinoceronte, eso sólo hacer algunos chinos, no todos ser malos… La mayoría ser majos - intervino el Camello muy preocupado  por su más mejor amigo.
- ¿Y cómo sabes tú que el chino con mocos del barrio no es un asesino de rinocerontes?- chilló enfadado.
-No saber. Pero lo más seguro es que no tener imaginación y no ver a nosotros… Mejor no llorar, amigo.
-Sí, es mejor que no llores y hagas algo… ¿Por qué no escribes una carta a los chinos malos del mundo y les explicas lo que pasa?
-¿Tú crees?- contestó el Rinoceronte.
- Sí y la pones en Internet para que la lean todos.
-¿Me ayudas?, que tú eres superdotada y el Elefantito está de asuntos propios.
- Shissss, no lo digas en alto! ¡Cómo se entere la Jirafita que soy superdotada se va a enfadar!!! Venga…
.Queridos chinos…
-Noooo… Queridos no pongas…
- ¿Mejor odiados chinos pero sólo a los malos roba-cuernos?
-Sí, mejor así. Sigue…
¿Os gustaría que os cortarán la nariz? ¿Eh? ¿Y que hicieran con ellas tontás de medicinas que no sirven para nada? ¿A qué no os gustaría? Porque si con vuestra nariz salvarais a la humanidad, la daríais con gusto, ¿no? Pero para NADA!!!! ¡Es injusto!!!
-   ¿Qué haría el chino de los mocos? ¿Cómo se los limpiaría? (jajajajaja)
 … El cuerno (por eso es de los rinocerontes) sólo es IMPORTANTE para los rinocerontes: no sirve para nadie más. Han demostrado los señores sabios que NO CURAN ninguna enfermedad. Y lo peor de todo, es que quitarnos el cuerno es muy doloroso y muchos de mis primos mueren por ello…¿Merece la pena matar animales tan guapos para nada?
- No llores, Rino, que ya verás como tu carta sirve para salvar a tus amigos…Tú no tengas miedo que estamos todos nosotros para ayudarte… Le podemos decir al Leoncillo que cace al chino con mocos si va a hacerte algo.
Y mientras la Gaselita escribía esto en el blog para que todos los chinos roba-cuernos se le cayeran los mocos de vergüenza, el Rinoceronte se fue animando un poco, e incluso se bajó al parque, acompañado por el Camello y el Leoncillo, no fuera a estar por allí el chino mocoso y le quiera quitar el cuerno para curarse el resfriado.


Escrito a cuatro manos, un cinco de agosto de 2017, en la guardas de un libro de Ishiguro, playa de San Juan de Terreros.


domingo, 20 de agosto de 2017

Pensamientos Koalas: El fútbol

Imagen tomada de: https://es.pinterest.com

¡Fútbol, fútbol, fútbol! ¡Estoy hartito de tanto fútbol! ¡Ya ha vuelto a empezar! ¡Otra vez por todas partes y a todas horas!!!!!
Como estoy de vacaciones, estaba en el parque, tranquilamente, tumbado después de desayunar y no hago más que oír a gente hablando de fútbol por aquí, por allí... ¡Jo! ¡No le dejan a uno dormir! Entonces me he preguntado: ¿Por qué están todo el rato hablando de lo mismo?  Si un rato pequeño de todo el pensar en fútbol lo dedicaran a las bayas... ¡Creo que tendríamos las mejores bayas del mundo!




Si quieres conocerme mejor pincha aquí

martes, 5 de julio de 2016

Pensamientos Koalas III: ¡Las vacasiones!!!!



foto tomada de: www.batanga.com
¡Hola, amigos!

Hoy ha sido mi primer día de vacaciones y he llegado a una interesantísima coclusión que quiero compartir con todos vosotros: Como mejor se está en el mundo mundial es de... ¡¡¡vacasiones!!!!

No hay que estudiar porque ya se ha acabado el cole y hemos aprobado (por cierto he sacado un 8 y medio, está muy bien para un Koalita, ¿verdad?) Podemos jugar todo el rato y.... ¡dormir cuanto quiero! Además, viene mi amigo y estamos juntitos. Hace calorcito, y luego viene la paya y las bubillas y estamos con los papis todo el rato...

¡Vivan las vacasiones!

(Os recuerdo que la cursiva son palabras originales del idioma Koala)

Todas nuestras aventuras y cuentos se encuentran aquí

sábado, 28 de mayo de 2016

Pensamientos Koalas II: El paradigma





Hoy os presento el PARADIGGGMA koala:

Después de mucho ixpirimentar (el Ornitorrinco dice que hay que utilizar el método cintifico para comprobar las cosas, aunque yo pienso que es una tontería porque las cosas son y ya) he llegado a la conclusión de que no  hay nada mejor que dormir (algunos le llaman a esto miditar); si estás tristes, te duermes un rato (si es largo, mejor) y cuando te levantas, ya se ha pasado; si estás enfadado, pasa lo mismo; si estás malito una cucharadita de bálsamo de fielabras y a dormir.... si estás alegre: no hay como una siesta para celebrarlo.
Recordadlo, amigos, y veréis como mejora vuestra vida.

El Koalita.

Nota del Elefantito: La cursiva son palabras originales en Koala 

viernes, 22 de abril de 2016

Pensamientos Koala: la realidad vista de otra manera (I)




Foto tomada de: http://www.risasinmas.com

El Koalita ha decidido que todos los días a las siete (si el tiempo no lo impide) va a pensar un poco (pero sólo un poco, ¿eh?, que es muy cansado) y va a guardar en su cajita sus pensamientos más importantes por si algún día es un "filofoso" famoso. Estos son los primeros:


¿Por qué a las mus (vacas, en idioma Koala) nunca las terminan de pintar?

¿Por qué el tiempo se estira en clase del Ornitorrinco y se encoge en  la paya?

¿Por qué no llueve sólo por las noches y así su amigo El Camello no se pone triste?

Si te acuestas al revés,  poniendo la cabeza donde los pies, en la cama, ¿se sueña al revés?


- Ufff!!!!! Estoy agotado- declaró el Koala, tras terminar este larguiiiiisimo artículo-. ¡Hasta pronto!



Si quieres saber más sobre el Mundo Koala y sus amigos, pincha aquí

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La primera tarde después de Navidad

Tomado de: http://image.casadellibro.com/a/l/t0/13/9788466776813.jpg

Cuando vi el título en una pequeña librería de Arévalo, no puede resistirme y mi Rey Mago favorito, adivinando mi deseo, me lo puso en las manos. 

Me parecía perfecto para leerlo la tarde siguiente que era 6 de enero: esa tarde que al igual que con la del 25 o la del día 1 no sabes que hacer y estás como "deshabitado" (gracias, tía Ceci por la expresión: es redonda).

Si queréis disfrutar de ese rato perezoso, os dejo esta recomendación: un cuento delicioso lleno de magia, fantasía, ternura, humor y aventuras donde las titas hacemos posibles miles de sueños de nuestros sobrinos.

No os echéis atrás porque sea un libro infantil: disfruta, simplemente.

sábado, 6 de junio de 2015

UN UNICORNIO SE METIÓ EN NUESTRA VIDA Y LA PUSO DEL REVÉS


Imagen tomada de: http://elguardabarros.blogspot.com/


-Camello, ¿qué haces ahí, tan solito?
-Nada.
-Por eso me extraña, porque no estás haciendo nada. Estás ahí, cabizbajo, debajo de la palmera…
-Que nada, Ampalito. No hacer nada.
- Tú estás triste. ¿Te acuerdas de Túnez?
-No, no ser eso.
-¿Me lo quieres contar, Camellito? Cuando uno está triste y lo cuenta, está un poco menos triste.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Vale. Yo contar. Ser el Rinoceronte. Estar muy raro. Preocupar.
-¿Qué ha pasado? ¿Os habéis enfadado?
-No. Empeñar en ser un unicornio y… - el pobre Camello ya no pudo seguir porque empezaron a caerle unos lagrimones muy gordos.
-¿Qué le pasa al Camello?- preguntó el Koala que salía en ese momento a la terraza para comerse unas flores.
-Que está triste, Koala- le respondió Ampalito, mientras cogía en brazos al Camello y le consolaba.
-¿Quieres una bolita de sueño?- le ofreció –. Si te duermes un rato, se te pasa todo.
-No querer dormir- dijo el Camello entre hipidos.
- Qué si tonto, que así se te pasa…
- Déjale, Koalita, ahora no le apetece dormir. Tú ponte con tus flores. Vamos Camellito, cuéntame qué pasa.
-Que al Rinoceronte meterse en su cabezota que querer ser un unicornio y yo no querer que sea unicornio. Mi amigo ser rinoceronte y no un unicornio.
-Pero… ¿por qué quiere ser un unicornio?- preguntó Ampalito, intrigada.
-No saber. Pero pasar todo el día corriendo para no tener culillo y estirar patas para ver si crecer.
- Y ¿tú crees que así se va convertir en un unicornio? – preguntó Ampalito, sin poder contener la risa.
-No saber. Yo sólo saber que no querer que ser unicornio.
-Bueno, ¿qué te parece si le llamamos y hablamos con él?
-Enfadar. Estar convencido.
-¿Quién se va a enfadar?-preguntó el Elefantito, que salía a la terraza a cotillear.
-El Rinoceronte- contestó Ampalito-. ¿Tú qué sabes de por qué quiere ser un unicornio?
-Pues que ahora le ha dado por ahí. Yo creo que es por la Jirafita… El otro día la Jirafita y yo estábamos viendo una película en la que salía un unicornio y dijo que le parecía muy guapo…
-Y él decir mí, que como tener cuerno, podría ser tan guapo como unicornio si crecer…
-Y se ha puesto como loco a hacer ejercicio: carreras, estiramientos… ¡Ufff! Nos tiene agotados! No para cuando bajamos al parque…
-Y se ha puesto una foto de un unicornio en el ordenador-dijo el Koala entre flor y flor.-A mí no me gustan los unicornios. Parecen un poco tontos. Seguro que no me lleva a los sitios tan bien como el Rinoceronte.
-¿Qué os parece si le llamamos y hablamos con él?- preguntó Vicentito que se acababa de incorporar al grupo-. Si le decimos que le queremos como es, a lo mejor lo deja, ¿no os parece?
- Vale – dijo el Elefantito. ¿Llamamos a todos?
-Sí.
-¡Eh! Bichos! ¡Venid! ¡¡¡Hay asamblea de la casita!!!
Pafff! (el Rinoceronte se chocó con el Elefantito)
-¡¡¡Jo, Rino, me has hecho daño!!!
-Perdona, es que venía haciendo una carrera…
-(Qu)é (p)asa?- interrumpió el Pulpo.
-¿Y la Jirafita? -preguntó Vicentito.
-¡Ya voy! ¡Me estaba probando el vestidito nuevo! ¡Qué prisas!
-Bueno, ahora que estamos todos-empezó Vicentito-, ¿qué es eso, Rinoceronte, de que quieres ser un unicornio?
El Rinoceronte se puso todo rojo y agachó la cabeza, sin responder.
-¡Es verdad! – saltó el Koala-. Estás todo el rato mirando la foto de ordenador y mirándote al espejo para ver si ya te pareces. A mí no me gustan los unicornios: parecen muy tontos.
-A (m)í (t)ampoco: (S)on (p)ijos y no (s)aben (j)ugar (c)omo tú. A (tr)ucha (t)ampoco (g)usta- dijo el Pulpo, sacando su trucha de plástico que lleva consigo a todas partes, su mascota, dice.
-Venga, Rino, ¿por qué quieres ser un unicornio?
-No sé- contestó el pobre Rino, todo avergonzado-. Son guapos.
-Y ¿tú no lo eres?- le preguntó Ampalito.
-No sé…
-¡Claro que eres guapo! – le dijo la Jirafita-. ¿Estás tonto o qué?
-¿Tú crees que soy guapo?- preguntó el Rinoceronte, mirándola esperanzado.
-Pues… ¡Claro!
- Pero…
-Yo triste. ¿Tú ser amigo mío?
-Sí, somos los más mejores amigos. ¿Por qué lo preguntas?
-Tú no ser amigo si ser unicornio. Yo ser amigo de Rinoceronte porque ser bruto, generoso, gracioso, ayuda… - y no pudo seguir porque se le saltaron unas lagrimitas.
-¡Qué bonito lo que has dicho, Camello!- le contestó Vicentito-. ¿Ves, Rinoceronte? Lo importante de un amigo no es que sea guapo. Jirafita, ¿a ti por qué te gusta el Rinoceronte?
-Pues… por muchas cosas. Me ayuda a llevar la maletita, me enseñó muchas cosas cuando era pequeñita, me cuida, es divertido, hace unos planes muy buenos…
-Pero con lagunillas ¿eh?- dijo el Koalita que, raro en él, no se había dormido.
-¿Cómo leer historias a medias si tú ser unicornio? Seguro que no querer A lo mejor si ser unicornio no gustar jugar a la guerra de las galaxias, ni a los romanos, ni a los caballeros, ni a…
-Si fuese un unicornio ¿ya no haría esas cosas? –preguntó el Rinoceronte muy preocupado, porque eran las cosas que más le gustaban hacer.
-Puede que no, Rinoceronte- le contestó Ampalito-. Tú quieres ser otro animalito diferente al que le gustan otras cosas. Además, nosotros te queremos a ti porque nos gustas como eres, no porque seas guapo o feo o más alto o más bajo.
El Rinoceronte se quedó pensativo mirando a todos sin saber que decir. El Camello le preguntó: ¿Tú no ser más unicornio?
-No. Seré un gran rinoceronte amarillo tocador de tambor- exclamó orgulloso.
-¡Bieeeeeenn!- aplaudieron todos- ¡Fuera unicornios!- gritaron mientras eliminaban la foto del unicornio del ordenador, y la Jirafita le daba un sonoro beso en el cuerno que le hizo cambiar de color.

 Y, amigos, así fue como conseguimos sacar de nuestra vida al unicornio que la puso del revés.


Los Bichos y Amparo Gómez-Rey, en la Casita, el día 6 de junio de 2015.

Todos nuestros cuentos pedagógicos se encuentran aquí

sábado, 1 de noviembre de 2014

¡Hay un monstruo en el armario!




-¡Vicentito! ¡Vicentito! ¡Corre, ven!- lloriqueó el Koala- ¡Ven de prisa!
-Eso, corre, corre- insistió la Jirafita.
-¿Qué pasa?
-¡Ven corriendo, porfa! ¡Hay un monstruo en el armario!
- Vamos a ver, ¿qué os pasa? ¿Por qué estáis todos lloriqueando?
- Porque la puerta del armario está abierta y está saliendo el monstruo- explicó el Elefantito.
-¡Y nos da mucho chusto!-añadió el Rinoceronte, sin dejar de lloriquear.
-¿A todos os da chusto la puerta abierta del armario?- preguntó Ampalito asombrada.
-Sííííííí- contestaron todos entre hipos.
-¿Y qué se os ocurre que podemos hacer?
-¡Corre, corre, cierra la puerta que está saliendo una patita azul!- dijo el Koala, tapándose la cabeza con el edredón.
-¡No es azul!- gritó el Camello-. ¡Es rojo!
-¡No, verde!-chilló el Rinoceronte, muy enfadado.
-¡Qué no… ¡Qué es azul!- volvió a decir el Koala.
-No… ¿Es que no la veis? Es marrón- chilló la Jirafita, escondiéndose detrás de Vicentito.
-¡Vale! ¡Vale! Vamos a cerrar la puerta del armario y vamos a hablar de lo que pasa, ¿os parece?- preguntó Ampalito.
-Bueno…
-¿Veis? Ya está cerrada. Venid todos aquí.
-¿Seguro que está cerrada?
-Sí, Koalita, ya puedes salir de debajo del edredón.
-¿Seguro?
-Que sí, pesao,- dijo el Rinoceronte-. Ya está cerrada.
-Venga, sin llorar, contadme qué pasa.
- Pues… que cuando la puerta del armario está abierta…
-Sale un monstruo marrón muy feo…
-¡Qué no es marrón, Jirafita! ¡Que es verde!
-¡Rojo!
-Vamos a ver si me entero –dijo Vicentito- ¿qué hay en el armario: un monstruo de muchos colores o muchos monstruos cada uno de un color?
Los animales imaginarios se miraron unos a otros extrañados…
-No lo sabemos- respondieron todos a la vez.
-Dime, Elefantito, ¿tú cuantos monstruos ves y de qué color?
- Yo veo las patitas de uno gris.
-¿No lo has visto entero?-preguntó Ampalito.
-No, sólo las patitas porque me da mucho chusto y me tapo con el edredón y así no me ve.
-Vale, vale, no llores, pequeñito. No pasa nada…-le consoló Vicentito.
-Pero yo veo una pata gorda de un monstruo verde, -dijo el Rinoceronte.
-Pero tú, Rinoceronte, ¿ves las patitas del monstruo gris del Elefantito?
-No, sólo veo la pata gorda verde…
-¡Ah!, bueno, parece que cada uno veis un monstruo diferente.
-(S)í, (S)í, y (q)uita mis (e)uritos- añadió el Pulpo que estaba muy callado hasta ahora (Os recordamos que el Pulpo se come las letras y escribimos así lo que él dice para facilitar la lectura, nota del Elefantito)
-¿Te quita los euritos de verdad, Pulpo?
- Ummmm! (T)odavía no (q)uitado.
-Entonces, ¿te da miedo que te puedan quitar los euritos?
-(S)í.
-Y tú; Jirafita, ¿a qué tienes miedo?
-¡A que se acaben los colores y sólo quede el marrón y tenga que hacer todos los vestiditos de color marrón!¡Puajjjj! ¡Qué feo!
- Rinoceronte, a ti ¿qué te da miedo?
-Yo no quiero ser un Rinoceronte verde: yo quiero ser siempre amarillo.
-Camello, ¿por qué no te gusta el rojo?-le preguntó Vicentito ya empezando a entender que pasaba.
-No gusta rojo. En Túnez, primos que llevar guiris por el desierto tener manta roja. A mí no gustar: yo camello carreras y no llevar guiris, por eso venir con vosotros. No querer ser llevador de guiris!- y se puso a llorar.
-No te preocupes, Camello, no vas a ser llevador de guiris por el desierto – le consoló Ampalito acariciándole la cabeza.
Vicentito y Ampalito se miraron, comprendiendo: cada monstruo correspondía al miedo que cada uno de los animalitos tenía.
-¿Os parece que os enseñe un juego para que no tengáis chusto?- les preguntó Ampalito.
- Sí, sí, sí. No gusta chusto. No querer tener.
-¿Os acordáis de nuestra amiga la Totuga?-todos asintieron con la cabeza-. Cuando se asustaba, ¿qué hacía?
-Se metía dentro del caparazón y luego, cuando pasaba un ratito, salía.
- Pues vamos a hacer algo parecido. Cuando tengamos miedo, estemos enfadados, tristes… nos vamos a poner como si nos metiéramos en el caparazón como la tortuguita, así… Ponemos los bracitos por encima de la cabeza y nos hacemos una bolita. ¡Muy bien! Después vamos a contar hasta diez respirando despacito… y cuando lleguemos a diez, nos preguntaremos ¿qué me pasa? Hay que ser muy sincero y decir estoy enfadado, triste, asustado…
-¡Qué divertido! –dijo el Elefantito-. Cuando llegas a 10 estás menos enfadado…
Plofff!
-¿Que te pasa Camello?
-Caído, ¡no sale bien bolita! ¡Risa!
Y todos nos reímos.
-Y… ¿qué hacemos después?- preguntó la Jirafita, siempre impaciente.
-Preguntaros por qué estáis enfadados o asustados.
-¿Así? ¿(Es)toy (a)sustado (p)orque no (en)cuentro (ca)jita (e)uritos?
-¡Muy bien, Pulpo!
-¿Y luego?
-Preguntaros ¿qué puedo hacer?
-¡Claro! Puedo guardar tela de colores por si se acaban los colores.
-¡Bravo, Jirafita!-la felicitó Ampalito-. Cuando ya sabemos qué vamos a hacer… Salimos del caparazón y lo hacemos.
-Y ¿si no sabemos por qué nos pasa?- preguntó el Koalita
- ¿O no se nos ocurre que hacer?- añadió el Otro Koala, que ese fin de semana estaba de visita en casa.
-Muy fácil, Otro Koala: salimos del caparazón cuando sepamos cómo nos sentimos y como tenemos a nuestros amigos y a los papis, se lo contamos y seguro que entre todos encontramos la solución.
-¡Qué bien! ¡Qué divertido! ¡Muchas ideas y todos nos ayudamos!–dijo el Elefantito todo emocionado.
-¿Os gusta el juego?
-Síííííí. Hacer bolita de tortuga- y todos se pusieron a hacerse una bolita
-(R)isa, ya no chusto…
-¿Abrimos la puerta del armario para que veáis que no hay monstruos?
-Vale. Pero con cuidadito no quede alguno y se vaya a escapar-dijo Vicentito, riendo.
-¡Totuga! -gritaron todos los a vez mientras Ampalito abría la puerta del armario.

Desde aquel día, cuando estamos tristes, enfadados, tenemos miedo… nos decimos ¡Totuga! y ¡se acaba el chusto! Probar vosotros también.


En la Casita, comiendo buñuelos, el día uno de noviembre de 2014.

Amparo Gómez-Rey y todos los bichos.







jueves, 23 de octubre de 2014

domingo, 28 de septiembre de 2014

¡NO AL ORNITORRINCO! (Un cuento "pidagógico" dedicado a todos los Búhos)




-¡No al Ornitorrinco!
-¡Queremos Búho!
-¡Mucho más búho!
-¡Y menos Ornitorrinco!
-Bichos, ¿qué os pasa?- nos dijo Ampalito.
-Nos estamos manifestando.
-¿Por el pasillo?
-Sí, que en el parque no nos veis y no sirve para nada.
-¿Y por qué os manifestáis?
-Espera un momento, Ampalito, que vamos a nombrar un portavoz.
-¿Y eso qué es?
-Pues ¡qué va a ser!, el que habla en nombre de todos
-(P)upo, (n)o – dijo el Pulpo- (M)uchas (p)alabras. (M)uy (c)ansado.
-¡Qué sea el Rinoceronte! Que él consigue muchas cosas, que es muy pesado.
-¡Jo, yo no soy pesao, soy bruto!
-¡Y pesao!
-Pues ya no soy portadero.
-Venga, pues tú, Camello.
-Gusta. Vale. El portadero, ¿qué hacer?
-Decidle a Ampalito y Vicentito lo que hemos hablado esta mañana.
-Pero… ¿nos queréis decir de una vez qué pasa?
-Que queremos más Búho y menos Ornitorrinco.
-¡Eh, eh, Jirafita! Portadero yo.
-Es que no arrancas, Camello.
-Vale. Ya dice. No enfadarse, ¿verdad? Reivindicación democrática.
-Venga que sí, pesao. Dinos qué pasa.
-Menos Ornitorrinco, más Búho.
-Eso ya estaba dicho. Y, ¿por qué?
-Fácil: Búho más pidagógico. Enseña mejor.
-Y nos explica las cosas con ejemplos bonitos- dijo el Koala.
-¿Y qué es un ejemplo bonito?
-Pues explicar las cuentas, por ejemplo, con bayas tomate y bayas pimiento. Y así, he aprendido a sumar, si sumas bayas tomates con bayas pimiento, sale un picadito de bayas (pisto), ¿a qué sí? Y también he aprendido a hacer fracciones con la baya sandía haciendo cachitos que luego me comía. Si de 2/3 de sandía te comes 1/3 te quedará un cachito tercio de sandía.
- Pero es que también es importante que tengáis Ornitorrinco, pues os enseña…
-¡No nos enseña nada! ¡Sólo nos regaña!
-Y a mí me da pescozones…
-Pero es que tú, Koala, te duermes todo el rato.
-Pero el Búho me despierta despacito y con cariño.
- Y a mí me llamó tonta el Ornitorrinco. Y yo no era tonta, es que era muy pequeña y no sabía nada.
-Ya, Jirafita, pero…
-¡Ni peras ni otras bayas! El Búho es más pidagógico.
-Pero… vamos a ver, ¿qué es eso de ser pidagógico?
-No lo sabemos, pero el Búho es más pidagógico.
-Está clarísimo.
- (S)í. (P)ulpo, (g)usta (m)ucho (B)úho. (Ens)eña con (e)uritos.
-Vamos, que a cada uno le pone el ejemplo que más le gusta para que lo entienda –dijo el Elefantito-. Además, ¿tú no eres pidagoga? Pues tendrás que saber lo que es pidagógico ¿no?
-Yo sí lo sé, ¿y vosotros?
-Nosotros no, pero el Búho es más pidagógico.
-¡Y encima nos hace diversificación curricular!
-Vaya, y, eso, ¿si sabéis lo que es?
-No, pero lo hace.
-Clarísimo.
-(S)í.
-¿Pero cómo lo notáis?
-Pues muy fácil, Ampalito. ¿Qué es lo que más le gusta al Camello?
-El desierto.
-Y los dátiles.
- Y lo alajá.
-Y las palmeras.
-Y el sol.
-¡Y no gusta ducha! ¡Moja!
-Vale, vale, ¿y?
-¿Y qué?
-Que qué queríais decir.
-Espera, otro ejemplo más fácil. El Koala tiene los dedos gordos, ¿no?
-Sí, ¿y?
-Pues que le manda hacer deberes de dedos gordos.
-Y al Elefantito cosas más delicadas.
-El Elefantito pone la decoración y el Koala las cosas gordas y así todos participamos.
-Además, Vicentito – dice el Camello-. Nos ha hecho una raya muy larga para aprenderse la historia, como la que tú haces.
-Sin embargo, con el Ornitorrinco había que aprenderse todo de memoria. Pues viene y te pregunta: Felipe Segundo.
- Y el Búho dice Felipe palito, palito, que es más gracioso y te acuerdas mejor.
-¿Lo ves como es más pidagógico?
-Y, además, el Ornitorrinco nos manda siempre la misma redacción de las vacaciones.
-Y el Búho no. Con el jugamos a ver las fotos y a ir contando las cosas.
-Además el Ornitorrinco siempre nos está haciendo el examen sorpresa de los martes.
-Sí, como dice el tito Juan, sólo pesa al pollo, pero no le da tiempo a darle de comer.
-Y el Búho va mirando nuestros progresos.
-Pero el Ornitorrinco no. Como te equivoques en un número… pues ya la has cagado.
-Y cero.
-Muchísimos ceros.
-Muy redonditos.
-Vale. Entonces, ¿qué es lo que queréis?
-Pues que sólo venga el Búho a darnos clase.
-Además el Ornitorrinco no sabe música.
-Ni contar cuentos.
-Y hace la historia muy aburrida.
-¡Pues anda, qué las matemáticas! Sin sandía ni nada.
-Bueno… lo pensaremos.
-No, lo pensaréis, no. Que ya va a empezar el curso.
-Bueno, vale. Este año tendréis más Búho y menos Ornitorrinco.
- Y por qué no nada!!!!
-Lo pensaremos. Pero es que tenéis que tener de todo.
-Pero es que con el Ornitorrinco nos aburrimos y aprendemos muy poco.
-Vale, que ya hemos dicho que lo pensaremos, no seáis pesaos…
-Amigos-nos dijo el Rinoceronte por lo bajini-. Es mejor que lo dejemos así.
-Sí, mejor así que perder todo.




Este maravilloso cuento lo escribimos en septiembre de 2014 en la playa de Pego, y casi no podemos terminarlo porque había una tormenta en el horizonte, pero menos mal que se fue porque si no, no lo podríais haber leído, con lo interesante y pidagógico que es.

Vicente Camarasa y Amparo Gómez-Rey