viernes, 20 de febrero de 2015

"Malena, una vida hervida"



"Dejé de comer a los quince años, ¿sabe usted? A los quince años empecé a alimentarme, a ingerir lo estrictamente necesario para ir tirando, verdura hervida, carne hervida, pescado hervido, vida hervida... Y todo por amor, que ya es triste, lo imbéciles que podemos llegar a ser las mujeres..."

Así plantea su vida Malena, una mujer que pasa su vida sometida a los tormentos de vivir en una constante dieta porque...

"Una botella de color miel, que apenas quince minutos antes había contenido un litro de cerveza Mahou, daba vueltas y vueltas sobre el piso de cemento, sin rozar siquiera los pies de la veintena de adolescentes bronceados que, sentados en el suelo, formando un corro, la miraban sin pestañear, en sus rostros cierta juvenil ansiedad. Allí, un poco apartada porque le daba vergüenza cruzar las piernas a lo indio, igual que los demás, estaba también ella, Malena, quince años recién cumplidos, ciento setenta y tres centímetros de altura, ochenta y dos kilos de peso, una auténtica vaca. Llevaba un traje suelto de algodón amarillo, con un bordado diminuto en el delantero y un canesú muy marcado, que sus amigas encontraban gracioso porque parecía un modelo pre-mamá. Era un modelo pre-mamá, el último recurso, aunque ella se habría dejado ahorcar antes que confesarlo. No conocía tortura más atroz que salir de compras, ni milagro más auténtico que una falda de su talla, y tan sólo un par de semanas antes, su madre, una mujer muy hermosa, se había echado a llorar al contemplarla desnuda en el ambiente más hostil -un diminuto probador de El Corte Inglés- mientras ella se embutía a presión en un bañador negro, con aros en el pecho y refuerzos en las caderas, que finalmente habían encontrado en el último rincón de la planta de señoras, ¡PROMOCIÓN ESPECIAL!, TURISMO PARA LA TERCERA EDAD, ANIMESE, MUJER. LA VIDA EMPIEZA AHORA (...) (la botella) Se detuvo una vez más a sus pies, y el corazón le dio un vuelco, porque le tocaba, esta vez le tenía que tocar, no había discusión posible. Las reglas del juego prohibían repetir beso, y Andrés ya había besado a las otras siete chicas de la pandilla (...), así que ahora le tocada a ella, sólo quedaba ella, y sin embargo, y sin ningún titubeo, él eligió a Silvia por segunda vez. Alguien protestó, es que ya no queda ninguna más, explicó él, claro, es verdad, los demás le dieron la razón y ella no se atrevió a decir nada, porque nadie la miraba, nadie la mencionaba, nadie parecía darse cuenta de que aún quedaba ella, intacta, sola, muda"...

Este suceso en la vida de Malena es el que desencadena "Una vida hervida", un estupendo cuento de Almudena Grandes que nos describe cómo viven muchas mujeres que no caben en la talla 38. El cuento va avanzando y retrocediendo en su historia personal, hasta que llegamos a un genial e irónico desenlace que nos hace darnos cuenta de las paradojas que tiene la vida. Os animo a leerlo, junto con los otros seis cuentos que forman parte del libro "Modelos de mujer" en los que nos va retratando otras tantas mujeres valientes y con una gran voluntad que las lleva a cambiar los designios de su destino.

Este párrafo que os he puesto aquí y otros (el cuento entero es muy largo) que podéis entresacar del relato os pueden servir para provocar debate y reflexión y trabajar varios temas con los chicos y chicas: la imagen personal, la consecuencia de los hábitos alimentarios en la salud (física, emocional y social), la influencia de las opiniones ajenas y los prejuicios sociales, las diferencias entre sexos... Da mucho juego para hacer reflexionar a los jóvenes, para ir creando poco a poco un pensamiento crítico en ellos.


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