domingo, 19 de junio de 2016

AWAKE




Hoy he tenido el privilegio de asistir al estreno en España de Awake (Despertar). Ha sido una experiencia inolvidable.

Es un documental bellísimo sobre la vida Paramahansa Yogananda, donde, mezclando imágenes reales, recreaciones y entrevistas con personas que le conocieron o han estudiado sus enseñanzas, nos muestra su filosofía y pensamiento, basado en el amor, la compasión y la belleza. 

Mediante la práctica de la meditación nos muestra el camino para conocer todo lo que se esconde en nuestro interior. Si podéis, no dejéis de verla: quizás el poder de la humanidad se encuentre en otro lugar que no sea en el dinero.



sábado, 18 de junio de 2016

La pobreza cultural




Hace unos días me sentí muy triste. Mi vocación por la pedagogía, por lo que significa de cambio, mejora, progreso, se chocó contra un muro de indiferencia, desgana, apatía, impertinencia... Fue una experiencia muy desagradable que me llevó a comprender que no hay pobreza más paralizadora que la pobreza cultural.

Cuando no hay inquietud por conocer cosas nuevas, cuando no hay deseo por mejorar, cuando no quieres comprender cómo es el mundo que te rodea, ¿qué vas a transmitirle a tus hijos, a tus alumnos?

Cualquiera que sea el contexto en el que te mueves, es posible el interés y las ganas de aprender. Puede costar más o menos, pero es posible y mucho más en esta época en la que internet ha puesto al alcance de todos la cultura, los libros, los museos, los palacios, los viajes, el teatro, el cine, la música...

Para mí, lo más valioso de las personas es su capacidad para SER persona, para pensar, para disfrutar, para mejorar, para cambiar su mundo, para crear, para resistir, para aprender, para ilusionarse, para querer... ¿En qué se convierte la existencia de las personas que no quieren aprender?

Este ha sido un aprendizaje muy valioso: hay que seguir peleando contra la pobreza cultural.

viernes, 3 de junio de 2016

¿Derechos o privilegios?


Tomado de Declaración de los Derechos del Niño según Mafalda

Cuando trabajo con familias siempre hay algún momento en el que aparece la pregunta ¿cómo no voy a comprarle el móvil si todos los demás niños lo tienen? ¿Cómo no voy a dejarle salir si los demás niños salen? ¿Cómo no voy a... si todos sus amigos lo hacen?
Padres, madres: habéis caído en la trampa. ¿Creéis que el resto de madres y padres no han "sufrido" la misma presión?
Puedo darles la respuesta que tantas madres nos han dado cuando eramos pequeños y hacíamos una demanda similar: "Y si tus amigos se tiran por un puente, tu vas detrás, ¿no?" y que cerraba toda posible negociación (Os suena, ¿verdad?). Pero como nos prometimos, en algún momento de nuestra infancia, que cuando fuéramos mayores no repetiríamos las frases de nuestros padres, les hago hacer un ejercicio de reflexión, al cuál os invito: (Aviso: hay que pensar mucho), 

Primero les pido que, entre todos, encontremos, al menos, 10 razones por las que un niño necesita un móvil (pongo el ejemplo del móvil porque es el que más debate esta provocando últimamente). Después, procedemos a clasificarlas en apartados referidos a seguridad, salud, educación, amor y cuidado, que se suponen que son las funciones que tiene una familia con respecto a los peques y después procedemos a ordenarlas por la influencia que van a tener en cada uno de esos aspectos.

En este punto ya estamos agotados de pensar y creemos que ya hemos llegado al final, pero les 
lanzo una nueva pregunta: ¿cuántas de estas razones benefician realmente a tu hijo y cuántas a tí? Os asombraríais al comprobar que la mayoría de las veces hay un número importante (más del 50%) responden a necesidades de los adultos basadas en presupuestos como "Es que si no se lo compro, le van a discriminar, "Es que si no le dejo salir hasta esa hora, sus amigos no le van a volver a llamar, Es que si no... va a pensar que no le quiero." Aquí me toca desmontar el pensamiento y  aprovecho para introducir la pregunta ¿Qué pasaría si NO lo compramos?, ante la que sale una nueva lista de razones que nos ponen cara a cara con nuestros miedos y nuestra forma de pensar.

Nos encontramos al borde del desfallecimiento, pero aún me queda una pregunta:
¿Es un derecho o un privilegio?  Os pongo un ejemplo fácil: tener unas zapatillas de deporte es una necesidad, que sean de una marca "supermegamolona" y que cuesten más de 100 euros, es un privilegio.
Por supuesto, esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿a qué tiene derecho mi hijo o hija? ¿A qué me he comprometido como padre o madre? (Por si os sirve de orientación, dejo aquí el  enlace con la Declaración Universal de los Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1959, que nos puede dar alguna pista). 
No estamos obligados a dar privilegios: tenemos que aprender a decir NO,  a no confundir el amor que les tenemos con darles cosas. Cuando mezclamos derechos con privilegios entramos en una espiral sin fin, en la que los niños aprenden que son unos privilegiados por el mero hecho de SER, por naturaleza, sin ningún tipo de responsabilidad y que, sus padres, nosotros, estamos obligados a cubrir todos sus deseos, sin valorar lo que haga, en qué condiciones o con qué consecuencias: estamos educando pequeños monstruos egoístas (espero que se me entienda bien), con tolerancia cero a la frustración y que piensan que el mundo gira alrededor de ellos, ¿cómo van a ser de adultos? Pensad que SOLO son las personas más importantes del mundo para nosotros, sus padres; después, simplemente, serán una persona más y tenemos que educarles para ello. Por eso hay cosas que NUNCA SE PUEDEN negociar como el ser respetuoso con los demás y las calificaciones escolares (entre otras muchas) porque, si lo hacemos, estamos enseñando al niño a actuar sólo movido por cosas materiales y que todo tenga un precio.
Abrazos, besos, risas, juegos compartidos, minutos de completa atención, halagos merecidos, son mucho mejores reforzadores que las cosas materiales.
Ahora, ya estás en condiciones de responder a la primera pregunta y decidir qué vas a hacer. En cualquier caso, NO OLVIDES:
  • Utilizar un móvil implica una serie de responsabilidades: Enséñale a ser responsable de sus actos y muestrale las consecuencias de los mismos.
  • Los privilegios se "logran": negocia cómo conseguirlos y, si no se cumple el pacto, en ningún caso puede conseguirse.
  • ERES UN MODELO: Aprende a utilizar el móvil.

sábado, 28 de mayo de 2016

Pensamientos Koalas II: El paradigma





Hoy os presento el PARADIGGGMA koala:

Después de mucho ixpirimentar (el Ornitorrinco dice que hay que utilizar el método cintifico para comprobar las cosas, aunque yo pienso que es una tontería porque las cosas son y ya) he llegado a la conclusión de que no  hay nada mejor que dormir (algunos le llaman a esto miditar); si estás tristes, te duermes un rato (si es largo, mejor) y cuando te levantas, ya se ha pasado; si estás enfadado, pasa lo mismo; si estás malito una cucharadita de bálsamo de fielabras y a dormir.... si estás alegre: no hay como una siesta para celebrarlo.
Recordadlo, amigos, y veréis como mejora vuestra vida.

El Koalita.

Nota del Elefantito: La cursiva son palabras originales en Koala 

lunes, 16 de mayo de 2016

Mi pueblo






Entre estas dos imágenes ha pasado mucho tiempo, prácticamente, una vida entera, una me ha acompañado desde el lugar de honor que mi madre le dedicó en casa desde aquel día lejano de Un recuerdo mi infancia; la otra representa la ilusión cumplida de tener un pueblo.

Yo soy de Madrid, pero como Madrid es muy grande, uno es del barrio en el que ha nacido y se ha criado, así que soy de Carabanchel, con la cabeza alta y el orgullo del barrio obrero. Pero yo quería un lugar mío, una tierra con la que sintiera unos lazos de pertenencia y apego que no sentía con mi Madrid del alma, un lugar del que presumir, como hacia mi hermana, que sí vivió la infancia del pueblo, del abuelo al que no conocí.

Muchos lugares han generado, durante estos años, vínculos imborrables que han llenado mi vida de momentos felices, de buena y hermosa gente, de emociones únicas. La Sevilla que me acoge y adopta, dándome lo más grande que llevo en mi corazón; esa Roma a la que volvería siempre; ese Mediterráneo, con Mojácar y Cadaqués, con su luz y su fuerza. Pero sin saberlo, añoraba un pueblo.

La Mancha estaba cerca, así que busqué el pueblo de mi padre, su entorno, sus viñas, su casa: fue muy emotivo y un homenaje a ese gran hombre que me hizo con toda la dignidad y el orgullo de ser su hija. Pero faltaba algo.

En mi imaginario infantil había un pueblo, una romería, unos sabores, unos "palabros" que salían sin querer, despertando la sonrisa en los que me rodean y me quieren, con un "ya salió la manchega".

Muchos nombres (Villanueva de Córdoba, Torrecampo, Pozoblanco, Almadén, Alamillo, San Benito, Los Pedroches, la Sierra de la Alcudía...) que sonaban en mi mente. me hablaban de una tierra frontera entre Andalucía y la Mancha, con el río Guadalmez dibujando la raya, en las estribaciones de Sierra Morena, valles de frío y calor inmisericorde, de gentes "recias", inmigrantes por hambre, que volvían una y otra vez, aferradas a aquel lugar.






Me hacia ilusión volver al pueblo, sentir la tierra de unos antepasados que no conocí y de una familia con la que sólo me unía los lazos de los recuerdos infantiles. Así que un primaveral Puente de Mayo (no hay mejor momento para ir) pusimos rumbo hacia allí. Casi llegando, nos perdimos (por hacer caso al navegador) y paramos para dar la vuelta al coche, en medio del "Serengeti" manchego: enormes praderas a mi alrededor me dijeron que iba a merecer la pena, que aquello era mi tierra. Así fue.







Las calles de Villanueva de Córdoba, de allí era mi abuela, me hicieron sentir cómoda, como cuando te encuentras con una vieja amiga a la que hace mucho que no ves. Me hacía gracia ver el apellido en las tiendas, oír el habla lejano en mi memoria, ese acento distinto que mezcla el andaluz, el manchego y el extremeño. 




Y de repente, en medio de las Cruces de Mayo, de la Feria de Torrecampo, descubres que todo eso que te gusta y que creías descubierto hace poco, formaba parte de ti, estaba en tu interior. 





Allí estaba la fuerza de la vida en las encinas centenarias, duras, retorcidas, maltratadas por el paso del tiempo, pero siempre orgullosas, alzando sus ramas y fundiéndose con el cielo azul profundo. 




 Allí estaba el esplendor de la primavera recién llegada para vestir los campos de color y del canto de no sé cuantos pájaros diferentes capaces de hacer algo sólido del aire que te rodea.

Allí estaba el santuario, aquel que se construyó en el siglo XV para dar cobijo a la Chiquitita, esa Virgen empeñada en permanecer allí, entre encinas y jaras, a pesar de los intentos del pastor por llevarla al pueblo...



 Aquella Virgen que retiene los recuerdos de una lucha fratricida para recordarnos a todos que no puede ser más.


 Y la alegría de las gentes respirando primavera, cantando a su Virgen con lágrimas en los ojos y el corazón encogido, dando gracias por un año más. Que saca a su Virgen para que contemple su tierra, entre vaivenes de portadores inexpertos, gritos de ¡Viva la Virgen de Veredas!, Salves sentidas y el suspiro de alivio del capataz cuando consiguió depositarla, sana y salva, en su templo.



Y... ¡A ocuparse de las necesidades humanas! A bailar sevillanas (y yo sin mi traje de flamenca), entre copa de vino y rebujito; entre jamón y queso manchego, que para algo somos tierra frontera entre la Mancha y Andalucía y cogemos lo mejor de los dos sitios; ¡la morcilla de mi pueblo! 

Allí estaba la curiosidad de antaño por alguien a quién no conoces "y tú, ¿de quién eres?", la calle empinada por donde bajaban los cerdos, la casa de mi abuela, el abrazo entrañable de aquellos a los que querías en el recuerdo y que te dice que no te equivocaste al hacerlo...

Allí estaban los hilos que te hacen sentir que esa es tu tierra, tu origen, tu fuerza... Mi Pueblo.


 ¡Sólo faltaron las migas! ¡Cómo os eché de menos!


jueves, 12 de mayo de 2016

Un libro de ciencia para los que somos de letras






Soy de LETRAS, así, con mayúsculas, y me he divertido con este libro. Es un curioso recorrido por los hitos más importantes de la ciencia con sus nombres propios (Galileo, Kepler,  Plank, Einstein...) sin olvidar la filosofía, el budismo, el zen... y su significado posterior, tanto en la vida diaria como en el pensamiento, para llegar a... ¿dónde? A la locura imaginativa y revolucionaria de la física cuántica donde nada es lo que parece y todo está "formado por minúsculos hilos de energía que, según su vibración, generarían las distintas partículas y múltiples fuerzas" (Teoría de cuerdas, p. 227).

Sonia Fernández-Vidal, Doctora en óptica e información cuántica por la Universidad de Barcelona invita a desayunar a su amigo, el periodista Francesc Millares, hombre también de letras como yo y al que agradezco sus benditas preguntas y perplejidades.

Estos encuentros se convierten en experiencias únicas e irrepetibles donde, a través de  la magia (o realidad) de los viajes en el tiempo, hadas misteriosas y gatos que son-no son. nos sitúan en el centro del huracán que ha supuesto el mundo cuántico: no sólo vivimos en una sociedad líquida, sino que la ciencia "eso tan sagrado e incuestionable" esta en completa ebullición ante las nuevas evidencias de partículas desconocidas que van apareciendo, de nuevas dimensiones, de cosas que son-no son a la vez, de la importancia del observador... "Hace ya más de cien años desde el inicio de la revolución cuántica. Sin embargo, esta extraordinaria teoría sigue siendo una gran desconocida. Quizá porque los fenómenos que nos describe están tan alejados de nuestra experiencia ordinaria (...) Y, así como ahora no dudamos de que la Tierra es redonda, llegará un día en que el mundo cuántico nos parecerá algo normal..." (p. 233)

Quitaros los prejuicios de encima (ya lo dijo Einstein "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio") y dejaros invitar a este "Desayuno con partículas": es fascinante.


viernes, 22 de abril de 2016

Pensamientos Koala: la realidad vista de otra manera (I)




Foto tomada de: http://www.risasinmas.com

El Koalita ha decidido que todos los días a las siete (si el tiempo no lo impide) va a pensar un poco (pero sólo un poco, ¿eh?, que es muy cansado) y va a guardar en su cajita sus pensamientos más importantes por si algún día es un "filofoso" famoso. Estos son los primeros:


¿Por qué a las mus (vacas, en idioma Koala) nunca las terminan de pintar?

¿Por qué el tiempo se estira en clase del Ornitorrinco y se encoge en  la paya?

¿Por qué no llueve sólo por las noches y así su amigo El Camello no se pone triste?

Si te acuestas al revés,  poniendo la cabeza donde los pies, en la cama, ¿se sueña al revés?


- Ufff!!!!! Estoy agotado- declaró el Koala, tras terminar este larguiiiiisimo artículo-. ¡Hasta pronto!



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